Meriendas Kalúa

Kalúa Helado Artesanal Escrito por  Kalúa Helado Artesanal

Durante el invierno habéis podido disfrutar en Kalúa de meriendas tan ricas y dulces como los crepes y los gofres. ¿Pero conocéis el origen de estas recetas? Ahora a modo de curiosidad os lo desvelamos.


Los crepes son un plato, dulce o salado, típico de una zona de Francia muy concreta: la Bretaña. Las filloas, que también pueden tomarse con o sin azúcar, lo son de Galicia, en España. Ambas regiones, ambos pueblos, tienen en común una cosa: su origen celta. De modo que podríamos estar ante una preparación realmente antigua, de ese mismo origen, modificada con el tiempo.

Los ingredientes los tuvieron los europeos a su disposición desde un pasado muy remoto: trigo, huevos y leche... aunque hay que subrayar que existen versiones de estas tortitas que sustituyen la leche por un buen caldo.

También varía la forma de calentarlas. Los bretones, y los franceses en general, las fríen en mantequilla. Los gallegos utilizan tradicionalmente como grasa para freírlas un buen trozo de tocino blanco que pinchan en un tenedor y frotan en la sartén.

Lo normal es espolvorearlos con azúcar, enrollarlos sobre sí mismos y tomarlos así, pero pueden rellenarse con nata, con crema pastelera, con mermeladas, con miel... En Galicia son un postre clásico de Carnaval y en Bretaña existe la tradición de voltearlas lanzándolas al aire; se dice que si se hace con éxito teniendo en la mano una moneda, la fortuna sonreirá toda su vida a quien lo consiga.

La costumbre de cocinar la masa de harina entre dos placas de metal ya era habitual entre los griegos. Con los siglos la tradición fue adquiriendo sus propias fórmulas según los diferentes países europeos. Los populares gofres que triunfan hoy en todo el mundo provienen de EE UU. Llegaron a bordo del Myflower con los emigrantes que traían con ellos la receta holandesa, conocida entonces como wafel, de donde proviene la acepción inglesa waffle. En 1789, Thomas Jefferson regresaba de Francia con la que sería la primera plancha de gofres de América, la de la típica cuadrícula. La idea de servirlos con nata y otros ingredientes dulces, como chocolate o sirope, la puso de moda el belga Maurice Vermersch durante la Exposición Universal de Bruselas, en 1960. Tanto fue el éxito que cuatro años más tarde decidió trasladarse a Nueva York, donde dio a su invento el nombre de "gofre belga", origen del actual fenómeno mundial.

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